domingo, 29 de septiembre de 2013

Lilium

Tic-tac… tic-tac… tic-tac…

Es el sonido del reloj de cuco, se alza grande y poderoso frente a mí que soy una pequeña ráfaga de viento en la vida. Se puede apreciar el paso del tiempo incluso en él; pero la verdad, los muebles también tienen heridas interiores y externas como los humanos causadas por los buenos o malos momentos que viven y observan. Siempre aprecie sus líneas, las cuales me recordaban la silueta de un cuerpo humano, al final los muebles no son tan distintos de nosotros.

Paso mis ojos por él; empiezo por sus cortas y redondas patas, son más oscuras que el resto del cuerpo porque es duro sostener tantas historias y un alma. Subo la mirada hasta su caja donde se mueve el medallón sin descanso en un ritmo constante como el de un corazón, su propio corazón. Recuerdo que de pequeña todos los días pedía que abrieran su coraza para poder oír mejor su latido, me relajaba y transportaba a tiempos pasados. Me fijo en el reloj, los números romanos en negro parecen tener vida propia. Las agujas son tres; la hora que siempre me recuerda a una persona vaga que solo es capaz de moverse después del esfuerzo de las demás sino mantenía su posición impasible ante el mundo y ante ella misma; el minutero era alguien trabajador pero temeroso del futuro incierto por ello esperaba que alguien le animara; por último el segundero…

La gente no le damos ninguna importancia pero la tiene ¡claro que la tiene! Él tiene el poder, quien posee el valor de seguir adelante, solo desea cumplir su misión: avanzar sin mirar atrás y hacer que los demás sigan aunque él sufra por ir solo.

Las personas solo saben echarle la culpa con frases como: por qué va tan lento, por qué no tuve cinco segundos más, etc. Nadie piensa que él únicamente quiere ayudar a que el tiempo fluya y vuele, por eso corre y no se detiene. Gracias a él se mueve el minutero, pasan las horas y lo más importante vivimos, además contamos los segundos para encontrar a las personas que queremos y añoramos.

Yo siempre he admirado al segundero, su aguja fina y elegante siempre era desapercibida por ser la hermana pequeña de la familia. Su padre, el relojero, le pide la perfección porque para que sus hermanas miren hacia el futuro, ella debe ser perfecta e ir delante.  Ella es pequeña y tiene miedo, no es para ir delante del mundo porque hay demasiados peligros delante suya.

Simplemente es una niña que avanza en la oscuridad.

Ella teme pero sigue aunque nadie le agradezca su duro trabajo o su gran valor escondido, aún así ella sigue sonriendo al mundo y muestra la mejor de sus sonrisas. Quiero ser como ella, sonreír por siempre y para siempre.

Llega la ocasión, la veo y sonrío, al fin…

Las agujas marcan al unísono las doce, es uno de los pocos momentos en que las hermanas se juntan pero este es el más mágico y especial. Suenan las campanas de la catedral, el reloj las acompaña formando una única banda en todo el mundo que da entrada a la media noche. Solo una vez cada hora las hermanas se encuentran, no es suficiente tiempo y lo saben pero el padre no lo puede cambiar por mucho que quiera. Ella les abre el camino a la luz.

La luz y la oscuridad, en todo el mundo se juntan ambas. A cada momento podemos ver luz u oscuridad, se ve en las sombras y en el brillo que tiene cada objeto, lugar y ser vivo. Recuerdo que una vez mi abuelo me dijo que esa luz y esa oscuridad se cultivan con los actos, pero para mí los objetos tienen luz y oscuridad aún sin acciones. Una mesa tiene luz, nos ayuda a escribir, a apoyarnos y no caer, pero también hay objetos oscuros que sirven para causar dolor solamente.

Pero… ¿qué tiene el reloj? No es luz ni oscuridad, él solo es tiempo. En el tiempo no se distingue lo bueno y lo malo, solo el paso del tiempo y la experiencia que se consigue con él.  Las hermanas no son luz u oscuridad, solo tiempo, el tiempo causa que nosotros tengamos luz u oscuridad pero él no tiene por sí solo.

Ojala fuera tiempo sin luz y oscuridad solo tiempo…

El tiempo de los objetos, lugares y seres vivos se acaba pronto o tarde excepto el verdadero tiempo quien siempre estará en la máxima soledad.

Tic-tac… tic-tac… tic-tac…




No hay comentarios:

Publicar un comentario